Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna (WBW), una campaña global respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y organizaciones de la sociedad civil en más de 170 países. Este movimiento, que comenzó con la «Declaración de Innocenti» de 1990, tiene como objetivo reforzar la importancia de la lactancia materna para la salud de los bebés y las madres, así como destacar la necesidad de contar con sistemas de apoyo más eficaces. Este año, la campaña se centrará en la sostenibilidad medioambiental y social, reconociendo la lactancia materna como una práctica esencial no solo para la salud pública, sino también para el planeta.
Conciliar la lactancia y el trabajo
A pesar de los beneficios demostrados de la lactancia materna, el regreso de las madres al trabajo sigue siendo uno de los mayores obstáculos para su continuación. La falta de permisos remunerados adecuados, la ausencia de descansos para amamantar y los entornos laborales inflexibles llevan a muchas mujeres a dejar de amamantar antes de tiempo, a menudo antes de los seis meses, o incluso antes de lo que desearían. Aunque existen leyes que promueven la lactancia materna, por lo general solo cubren los primeros seis meses de vida del bebé, mientras que la OMS recomienda amamantar hasta los dos años de edad o más.
La pregunta sigue siendo: ¿cómo se pueden conciliar el periodo de lactancia y la vida profesional?
Falta de políticas de incentivos
Algunos países han tomado medidas para proteger y promover la lactancia materna cuando las mujeres se reincorporan al trabajo.
En Portugal, por ejemplo, las madres tienen derecho a dos descansos diarios de hasta una hora cada uno para amamantar a sus bebés hasta que estos cumplan un año, y también están exentas del trabajo nocturno, las horas extras y los horarios de trabajo concentrados.
Sin embargo, actualmente se están debatiendo varias enmiendas a la legislación que eliminarían el requisito de al menos 30 minutos diarios para la lactancia materna para las madres que trabajan a tiempo parcial y obligarían a presentar un certificado médico al empleador cada seis meses para demostrar la lactancia materna.
Recientemente, varios estados brasileños también han aprobado leyes de incentivo que garantizan el derecho a amamantar en lugares públicos y privados, además de reforzar el papel de las empresas en la creación de espacios adecuados y seguros para amamantar o extraer leche.
Estas medidas son esenciales, pero deben ir acompañadas de un cambio en la cultura organizativa: el periodo de lactancia debe considerarse un derecho y no un obstáculo para la productividad.
Para apoyar verdaderamente a las madres, las empresas deben promover políticas flexibles, como la ampliación del permiso parental, crear espacios que faciliten el periodo de lactancia y fomentar el reparto equitativo de las responsabilidades familiares.
¿Cómo puede ayudar la tecnología?
La digitalización ha traído consigo nuevas formas de promover la inclusión en el mercado laboral. Las soluciones de gestión de la fuerza laboral (WFM) permiten una gestión inteligente de la plantilla, ofreciendo una flexibilidad absoluta a las madres que se reincorporan al trabajo. «Más del 50 % de la población activa son mujeres con hijos que desearían trabajar menos horas, pero no existen alternativas flexibles ni siquiera una legislación que garantice esta flexibilidad. La WFM lo hace posible», explicó José Pedro Fernandes, vicepresidente de SISQUAL® WFM, durante un podcast de Radio Observador en el que habló sobre los retos actuales de la gestión de personas.
A través de modalidades como «Turnos abiertos», los horarios se ponen a disposición de los empleados, lo que les permite elegir turnos según su disponibilidad. Esta opción puede ser beneficiosa para las madres sin contrato fijo o aquellas con necesidades específicas de horario.
Al permitir que los empleados elijan sus horarios de forma más autónoma, las empresas promueven un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, aumentan el bienestar y, por lo tanto, reducen el abandono prematuro.
La lactancia materna es sin duda una práctica natural y vital, pero para que sea sostenible, debe ir acompañada de apoyo institucional, legal y organizativo. Por lo tanto, las empresas deben garantizar opciones viables para que la flexibilidad y la innovación puedan ir de la mano y, sobre todo, para que ninguna madre tenga que elegir entre la lactancia materna y su carrera profesional.
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